La Historia

Decía mi madre que de vez en cuando uno necesita cambiar de armario por dentro, sacar trapos viejos y airearlo. Hay gente que va a un terapeuta, hay otra que se consuela con el mal de muchos, otros beben – aunque esto último no logra hacer nada. Verdaderamente el alcohol te anestesia, te adormila un rato; pero no sana. Beber es una pausa, para a la mañana siguiente darle otra vez al rewind y replay una y otra vez. Y decía mi padre que lo mejor para renovar tu armario interior – así sea uno empotrao, lo que más te cura es escucharte. Y pa eso: escribe.

Y yo hacía años que no escribía. Pero en una promesa, o petición hecha a destiempo al hombre que me crió, dejé dicho que continuaría con su legado. Y digo legado no solo porque él escribiera – cuentos, poesías, novelas y publicase varios, sino porque además a sus más de 80 años llevaba 2 blogs. Y a cuento de esto, eso que he dicho de su legado.

Dias antes de partir, nos explicaba que lo único que le dejaba intranquilo era el no poder explicarse él a él mismo “donde quedaban” o, a “donde iba a parar” todo el conocimiento, ideas y teorías que él había cosechado durante toda su vida – que si se moría: ¿Qué pasaba con todo eso que él tenia dentro?

Pues “eso” continúa ahora aquí.

De aquí nace mi blog, MAR DE CLARA. Comienzo: (y lo hago con una reflexión acerca de HISTORIA. – Y por tanto….acerca de TODO en verdad!).

Hasta donde alcanza mi memoria me recuerdo siempre estudiando Historia en el colegio; historia de España, historia universal, historia del arte; parece que la Historia es una materia bastante importante. El conocimiento de la historia nos ayuda a tener conciencia del lugar que ocupamos en el mundo; es una especie de inconsciente colectivo que puede ayudarnos mucho en nuestro desenvolvimiento como individuos sociales.

Hay otras varias disciplinas importantes en los programas de estudio: matemáticas, naturales, idiomas, etc. Pero la Historia tiene algo muy, muy, pero que muy particular. En todas las demás asignaturas, a nadie se le ocurre enseñar algo que no esté considerado universalmente como cierto, pero en el caso de la Historia se retuercen los argumentos docentes para adoctrinar más que para enseñar; los nuestros, en nuestra Historia, siempre fueron los buenos; los malos siempre han sido los otros; en particular los que con más empeño se hayan enfrentado a los nuestros.La Historia así enseñada no ayuda en nada a nuestro desarrollo personal y social. Si la Historia que se enseña ha sido “torcida por bribones y hecha trampa de tontos” sólo se logrará, en el mejor de los casos, que haya generaciones enteras que se enfrenten al mundo exterior, el extranjero, como auténticos analfabetos fanatizados por una ignorancia patriotera. Nadie está en posesión de la completa verdad de sucesos pasados; pero debería ser loable todo esfuerzo que pretendiera establecer los hechos de nuestros padres, abuelos, bisabuelos, etc con el mayor grado posible de certeza. Cada día se hace más perentorio deshacer la historia que se escribió al calor propagandístico de un régimen absolutista, me refiero a la España entre 1936 y 1975; no es comprensible que nos obcequemos con ocultar la cabeza debajo del ala; ni siquiera con la excusa de que se desentierran fantasmas olvidados.

A lo mejor es que es sólo una frase bonita aquella de que la verdad nos hará libres.